Los corruptos de izquierda y derecha. Caldo de cultivo para la crítica visceral.

Que el virus de la corrupción se campea entre los partidos políticos de izquierda y derecha, no es ni ha sido, ningún descubrimiento del presidente Gustavo Petro en su reciente alocución que rpasur.com trae como un hecho ejemplarizante.

No solo los escándalos atribuidos a su partido, mientras Petro fungía como alcalde mayor de Bogotá, son ahora recogidos por la derecha criminal para su desprestigio, sino los escándalos actuales como el caso de Unidad de atención de riesgos UNGRD.

En el Valle y el Cauca la cosa no es diferente. En nuestras costas los clanes políticos hacen de las suyas. En Nariño, por ejemplo, la llamada izquierda de los gobiernos llamados tímidamente progresistas, de Antonio Navarro, Jimmy Pedreros, Parmenio Cuellar, Raúl Delgado, Eduardo Zúñiga y Camilo Romero, envueltos en investigaciones judiciales y con un bulto de desprestigio a la espalda, lo que ha pasado es que le han dejado libre paso a la derecha tradicional.

Las clientelas políticas liberal-conservadoras han reasumido el control político de la región en medio de la danza de millones, la corrupción y el desmadre administrativo, lo que ha dejado en el atraso a las regiónes. Nada de raro es que pase lo mismo en las elecciones del 2026 al volver la derecha y las ultras a imponer su criterio criminal y corrupto.

Los colegios se repartieron entre congresistas en este gobierno tal cual Petro lo había denunciado siendo congresista: “si la plata se suelta al municipio, puede ser que no haya obra alguna, si no se vigila”, ha dicho el mandatario.

Que la corrupción es nacional y solamente nacional, es pura carreta. En los departamentos y en los municipios la cosa es peor, puntualizó.

Tiene valor de admitir lo que admite el presidente. Su discurso es elocuente en tanto fustiga el hecho mismo de haber recibido apoyo de los tradicionales al comienzo de su gobierno que ya tiene el sol a sus espaldas.